
En los últimos años, la región del Sahel en África Occidental se ha convertido en un foco de extremismo violento, siendo uno de los actores más letales Jama’at Nasr al-Islam wal Muslimin.
África busca una transición energética justa: el paso de una situación de contaminación por combustibles fósiles a otra en la que predomina el consumo de energías renovables y una economía verde y baja en carbono.