
En Zimbabue se estigmatiza a los discapacitados asociándolos con la brujería. Las dificultades se agravan por el estigma social, agudizado en el caso de mujeres y niñas por la marginación de género.
Desde “La Otra Cara de África” observamos como cada vez más musulmanes se reconocen como moderados y rechazan la utilización del extremismo violento en nombre del islam, manifestando, cada vez con más frecuencia, sus inquietudes ante los fundamentalismos que emanan de grupos que pretenden ser los defensores del Islam auténtico.
Según el argelino Galeb Bencheij, doctor en Ciencias por la Sorbona de París y muy conocido en el mundo de la inmigración norteafricana de Francia y Bélgica, pues anima la emisión dominical de Francia 2, “Para humanizar la sociedad musulmana hay que desacralizar la violencia. ‘Matar en nombre de Dios es un crimen de sacrilegio”.