
En los últimos años, la región del Sahel en África Occidental se ha convertido en un foco de extremismo violento, siendo uno de los actores más letales Jama’at Nasr al-Islam wal Muslimin.
Las mujeres de la República Democrática del Congo (RDC) están acusando ante los tribunales a los agresores, y mediando en los conflictos locales, con la esperanza de poner fin a décadas de violencia.