
En una antigua ciudad amurallada del este de Etiopía, las hienas son alimentadas a cambio de limpiar las calles y mantener a raya a los espíritus.
Después de seis intentos, Wavel Ramkalawan, un sacerdote anglicano, se hizo con la presidencia de Seychelles a finales de 2020. La corrupción, el compromiso de aumentar el salario mínimo, la pandemia y las redes sociales han sido claves en su ascenso.