
Un estudio reciente ha revelado que hasta una quinta parte de los medicamentos en África pueden ser falsificados o de calidad inferior, lo que representa una amenaza significativa para la salud (…)
La juventud africana es una bomba que hay que desactivar antes de que explote. El 64 % de los jóvenes cree que para lograr cambios son necesarias acciones de protesta no pacíficas, es decir, violentas.