
La situación de los migrantes y refugiados en Mauritania dio un giro dramático en 2025 quedando atrapados en un estado de terror e incertidumbre.
La juventud africana es una bomba que hay que desactivar antes de que explote. El 64 % de los jóvenes cree que para lograr cambios son necesarias acciones de protesta no pacíficas, es decir, violentas.