El cantante Bombino habla sobre la necesidad de posicionarse con la música para conseguir justicia para el pueblo tuareg: “Nuestras guitarras y nuestra voz son consideradas armas revolucionarias”.
A los tuareg se les considera enemigos secesionistas del norte para los gobiernos de Bamako y Niamey. Con el coqueteo de algunos tuaregs con Al Qaeda del Magreb Islámico, el desierto se convirtió en sinónimo de conflicto.