
El pasado 30 de agosto se conmemoró el Día Internacional por las Víctimas de Desapariciones Forzadas. Tras el derrocamiento de Bachar al Asad el 8 de diciembre de 2024, familias desesperadas (…)
Estas han sido las noticias más destacadas de la semana: En España siete mordazas llevan siete años restringiendo y debilitando el derecho a la protesta. Por otro lado, nos detendremos en Brasil, donde se deben garantizar los derechos humanos durante la transición de gobierno tras la victoria electoral de Lula da Silva. Además, hablaremos del segundo aniversario del conflicto en el norte de Etiopía. Y terminaremos en los Territorios Ocupados de Palestina, donde el último reconocimiento de apartheid por la ONU coincide con un aumento de los ataques contra viviendas de la población palestina.
Las elecciones brasileñas, en las que ganó Lula da Silva, fueron el reflejo de unas elecciones marcadas por las amenazas a los derechos civiles de la población. Además de impedimentos al libre tránsito de la ciudadanía, las elecciones estuvieron marcadas por la difusión de noticias falsas, declaraciones del presidente Jair Bolsonaro y la actuación de otros poderes públicos que generaron inseguridad sobre la integridad de las instituciones del Estado y el respeto al curso legal de las elecciones.
Amnistía Internacional vigiló y denunció episodios de intimidación y violencia política en todo el país durante el periodo electoral, y seguirá vigilando el proceso de transición del gobierno federal. Este proceso debe producirse con celo por la Constitución Federal, las instituciones del Estado de Derecho y las normas internacionales de derechos humanos.