
Cansado estoy de ladrarte luna,
cansado estoy de mirarme en ti.
Si voy, si vengo, siempre me juzgas,
decides siempre por ti y por mí.
Suelta las riendas por favor
que apenas puedo ser (…)
Desde tu ventana veo a los hombres pasear, no sé por qué todo funciona.
Veo a las palomas y a los árboles, agitándose por encima de los bancos y las farolas.
Las papeleras amarillas y un irresistible olor a comida...
¿Y tú qué me das? ¿Qué más me doy? ¿Qué más me da?