
Seguimos en “La Otra Cara de África” observando la realidad silenciada de un continente. Si la semana pasada realizábamos un ranking de los que han entrado por las vías de la democracia, (…)
Desde “La Otra Cara de África” analizamos como cuando comenzaron los movimientos populares de protesta, a partir de la inmolación del vendedor ambulante tunecino, en Occidente se comenzó a soñar en revoluciones sociales, que llevarían la democracia al poder y que estos países de mayoría musulmana se abrirían a la libertad.
Repasamos sucintamente la situación de Túnez, marruecos y Argelia, donde el Islamismo parece aceptar en principio una cierta clase de elecciones, pero subyace de fondo el miedo a la imposición como ley fundamental (Constitución) de la CHARÍA, la ley islámica. Hay que “secularizar” la legislación y la administración y separar, bien distinguidos, los tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial de cualquier autoridad religiosa.