
Desde “La Otra Cara de África” os presentamos un ejemplo de colaboración Sur-Sur, en este caso entre Brasil y Guinea-Bissau. La localidad de Quebo, en Guinea-Bissau, con alrededor de 20.000 (…)
Desde “La Otra Cara de África” analizamos como cuando comenzaron los movimientos populares de protesta, a partir de la inmolación del vendedor ambulante tunecino, en Occidente se comenzó a soñar en revoluciones sociales, que llevarían la democracia al poder y que estos países de mayoría musulmana se abrirían a la libertad.
Repasamos sucintamente la situación de Túnez, marruecos y Argelia, donde el Islamismo parece aceptar en principio una cierta clase de elecciones, pero subyace de fondo el miedo a la imposición como ley fundamental (Constitución) de la CHARÍA, la ley islámica. Hay que “secularizar” la legislación y la administración y separar, bien distinguidos, los tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial de cualquier autoridad religiosa.