
Decir que no hay crisis es como decir que no hay vida. La crisis forma parte de la existencia misma de cualquier ser vivo, por lo menos en el planeta Tierra.
Vivamos la crisis con la clara idea (…)
Amenazada de muerte desde que su nombre saltó a la luz tras denunciar la desaparición de más de un centenar de niños para el tráfico de órganos, Sor Juliana –como la llaman todos- trabaja desde hace más de 30 años en el país africano recogiendo y atendiendo a los niños huérfanos de la región de Nampula, la tercera ciudad más importante de Mozambique.
En el monasterio de Nampula sólo eran conscientes de estas desapariciones a través de la prensa, hasta que en el año 2002 el fenómeno se extendió hasta su barrio. Poco después apareció el primer cadáver mutilado de una jovencita en uno de los campos del orfanato. Sor María Juliana comenzó a investigar tras ver sufrir a sus vecinos, madres y padres completamente destrozados por la ausencia de sus hijos...