
Entre 300 y 500 menores marroquíes sobreviven en las calles de Ceuta para evitar su deportación: su objetivo es llegar a poder trabajar en la península.
Irún como punto neurálgico del tránsito migratorio: Irún, ciudad vasca de unos 64 000 habitantes en la frontera con Francia, se ha convertido en un embudo migratorio para miles de personas.