
En “La Otra Cara de África” observamos como la compra o arrendamiento de tierras fértiles en las naciones pobres, principalmente en África, por parte de los países ricos, se ha incrementado debido (…)
El acaparamiento de tierras está expoliando a los propietarios tradicionales. Con la connivencia de los gobiernos, unas pocas multinacionales se están haciendo con un importante porcentaje de los recursos agrícolas de África.
El proceso sistemático del acaparamiento de tierras lleva la pobreza y la desestructuración a los pueblos africanos, provocando, entre otros males, un movimiento forzoso de migración.