
La economía española ha tenido un gran auge gracias a la migración, lo que demuestra que la xenofobia no compensa.
El acaparamiento de tierras está expoliando a los propietarios tradicionales. Con la connivencia de los gobiernos, unas pocas multinacionales se están haciendo con un importante porcentaje de los recursos agrícolas de África.
El proceso sistemático del acaparamiento de tierras lleva la pobreza y la desestructuración a los pueblos africanos, provocando, entre otros males, un movimiento forzoso de migración.