
Entre 300 y 500 menores marroquíes sobreviven en las calles de Ceuta para evitar su deportación: su objetivo es llegar a poder trabajar en la península.
La Prisión Central de Kondengui, ubicada en Yaundé, Camerún, se ha convertido en un símbolo sombrío de la represión política bajo el régimen del presidente Paul Biya que ha estado en el poder durante más de cuatro décadas.