
En los últimos años, la región del Sahel en África Occidental se ha convertido en un foco de extremismo violento, siendo uno de los actores más letales Jama’at Nasr al-Islam wal Muslimin.
“ La Otra Cara de África ” ilumina esta semana la problemática de las sectas en África. En el continente, y por doquier, se pueden encontrar con frecuencia organizaciones religiosas que pregonan sin tapujo el poseer el secreto de la felicidad y la prosperidad económica, sin olvidarnos, faltaba más, de la salvación eterna, per secula seculorum.
A la necesidad de ser reconocido por el “otro”, algo inherente a todo ser humano, y de ser admitido por un colectivo, algo más puramente africano, se suma la ignorancia fruto de una defectuosa educación, caldo de cultivo perfecto para el éxito de algunos que con poco escrúpulos desean mejorar su ingresos y nivel de vida. Así, en África, cada día nacen nuevas “iglesias independientes", nombre con el que se conocen a estas nuevas sectas.