
Entre 300 y 500 menores marroquíes sobreviven en las calles de Ceuta para evitar su deportación: su objetivo es llegar a poder trabajar en la península.
La crisis sanitaria y ecológica provocada por el plástico en el continente africano se está agravando, sobre todo tras el fracaso de las negociaciones en la pasada cumbre de Busan, en la que se pretendía negociar un tratado global.