
La invasión de las langostas en diez países africanos pone en peligro las cosechas africanas y en riesgo la seguridad alimentaria de más de 30 millones de personas.
La comunidad de Kisumu, en Kenia, se ha embarcado en un proyecto de biogas para hacer la transición hacia una fuente de energía más sostenible y menos perjudicial para la salud.