
El Khat, una plata considerada como narcótico, tiene un mercado eufórico e incluso se ha convertido en un arma diplomática entre los países de Yibuti, Etiopía, Kenia y más allá!
La comunidad de Kisumu, en Kenia, se ha embarcado en un proyecto de biogas para hacer la transición hacia una fuente de energía más sostenible y menos perjudicial para la salud.