
Entre 300 y 500 menores marroquíes sobreviven en las calles de Ceuta para evitar su deportación: su objetivo es llegar a poder trabajar en la península.
El centro de día de Kibera, en Nairobi, Kenia, ofrece un espacio para que personas de edad avanzada aprendan a leer, sean conscientes de sus derechos, ahuyenten su soledad y coman correctamente.