
Desde "La Otra Cara de África" nos hacemos eco de la inauguración de una mezquita en Vincennes, una ciudad dormitorio del este parisino. Desde hace años, existe allí una casa de monjes budistas. (…)
Analizamos en “La Otra Cara de África” a la nueva generación africana que vive casi sofocada entre el peso de las costumbres ancestrales, la herencia colonial y la influencia de la globalización actual, vehiculada por las TIC.
La clase alta de los políticos africanos posee un modo de vida y de pensar muy diferente del pueblo que gobiernan. Sí, nacidos en África, pero educados en Europa o Norteamérica, al regresar a sus países asumen funciones de líderes adoptando criterios diferentes a los de la mayoría de la gente de a pie. De modo, que viven un contraste permanente entre lo que el gobierno pretende, para transformar el país en un estado moderno, y los esquemas culturales de los que han crecido en las zonas rurales.