En “La Otra Cara de África” cerramos el díptico sobre los llamados “niños hechiceros o brujos”. Cada año centenares de niños son acusados de estar poseídos por malos espíritus o el diablo, muchos de estos niños son linchados o torturados, a menos que sea exorcizados y liberados.

1ro de noviembre de 2010
| Producción: CIDAF-UCM
| Colectivo: CIDAF-UCM
| Duración: 00:15:00

Desgraciadamente en África existen numerosas sectas y predicadores que, ávidos de poder y dinero, avivan los miedos de las personas para poder manipularlos. Así, seres abyectos como la predicadora nigeriana Hellen Ukpabio proclaman “Si un niño de menos de dos años grita durante la noche, si tiene una salud frágil y sufre de fiebre frecuentes, entonces es que esta poseído por Satán” con el fin de enriquecerse practicando exorcismos para liberar a los niños del demonio que, dice, les habita. Lo que acontece en Nigeria es, lamentablemente, una muestra de lo que ocurre en muchas otras regiones de África. Sólo la educación y la perseverancia de una sociedad determinada a extinguir estas prácticas criminales podrán terminar triunfando.

La Otra Cara de África, con más de un cuarto de siglo de emisión, es un espacio informativo de unos 3 ó 4 minutos en el que se trata de forma amena y sucinta cuestiones relacionadas con África, ya (…)
Archivos anuales
Canal RSS/Podcast

ÚLTIMAS EDICIONES



20110421loca.mp3
MP3 |9.5 Mio

En “La Otra Cara de África” fijamos nuestra atenta mirada en la vida y obra de la poetisa Andrea Chédid. Andrea defendió con ahinco su libertada creadora y rechazó de forma apasionada “cualquier (…)



20110414loca.mp3
MP3 |12.7 Mio

Desde “La Otra Cara de África” continuamos nuestro análisis sobre los diferentes levantamientos acontecidos a lo largo del África del Norte. En esta segunda parte observamos la evolución sufrida (…)



20110407loca.mp3
MP3 |15.6 Mio

Desde “La Otra Cara de África” analizamos los diferentes levantamientos acontecidos a lo largo del África del Norte. Lejos de observar estos movimientos en claves pasadas, observamos como las (…)