
Desde “La Otra de África” observamos como el signo de los tiempos substituye las tradiciones por otros acontecimientos que deberán dejar pasar el tiempo para, tal vez, adquirir algún día el mismo (…)
Los camioneros africanos mantienen la economía del continente mientras enlazan los puertos con el interior, a veces a través de malas carreteras y conflictos y sorteando la corrupción.