
Desde “La Otra de África” observamos como el signo de los tiempos substituye las tradiciones por otros acontecimientos que deberán dejar pasar el tiempo para, tal vez, adquirir algún día el mismo (…)
En una antigua ciudad amurallada del este de Etiopía, las hienas son alimentadas a cambio de limpiar las calles y mantener a raya a los espíritus.