
Desde “La Otra de África” observamos como el signo de los tiempos substituye las tradiciones por otros acontecimientos que deberán dejar pasar el tiempo para, tal vez, adquirir algún día el mismo (…)
La semilla de cola atrae cada vez más a las industrias farmacéutica, textil y alimentaria por su composición y virtudes: es un producto eufórico y afrodisíaco, supresor del apetito, un potente astringente, antioxidante y diurético.