
En “La Otra Cara de África” nos fijamos en la influencia de las nuevas tecnologías en las elecciones y en la vida política de los países gobernados por regímenes dictatoriales o corruptos, porque (…)
“Las palabra duras no rompen los huesos” (Manemo makali hayavunji mifupa), pero hay mucho malos gobernantes en África, y en todo el mundo, que sienten terror a la libertad de expresión de los ciudadanos y entonces se dedican a romper los huesos de sus compatriotas. Sin la libertad la sociedad fracasa, se derrumba.
Muchos movimientos sociales en áfrica son jóvenes y están unidos por una palabra mágica, por un mantra que repiten una y otra vez: “Cambio”. Quieren que las cosas evolucionen, que haya mejoras en sus vidas y en las de los ciudadanos. Critican el despilfarro, la corrupción política, el paro estructural, la impunidad ante la justicia de los ciudadanos de primera frente a la represión o pobreza que golpea al común de los mortales, la mala atención sanitaria y la falta de oportunidades.