
Un informe del PNUD de 2020 señala que la pobreza se ceba en las mujeres, pero ¡las africanas no se rinden!: en Guinea-Bisáu muchas mujeres se ganan la vida separando la sal marina de la arena.
“Las palabra duras no rompen los huesos” (Manemo makali hayavunji mifupa), pero hay mucho malos gobernantes en África, y en todo el mundo, que sienten terror a la libertad de expresión de los ciudadanos y entonces se dedican a romper los huesos de sus compatriotas. Sin la libertad la sociedad fracasa, se derrumba.
Muchos movimientos sociales en áfrica son jóvenes y están unidos por una palabra mágica, por un mantra que repiten una y otra vez: “Cambio”. Quieren que las cosas evolucionen, que haya mejoras en sus vidas y en las de los ciudadanos. Critican el despilfarro, la corrupción política, el paro estructural, la impunidad ante la justicia de los ciudadanos de primera frente a la represión o pobreza que golpea al común de los mortales, la mala atención sanitaria y la falta de oportunidades.