
Desde “La Otra Cara de África” os contamos el extraño caso de una amistad entre un pescador camerunés, Liman Boucar, y una alegre y afable hipopótama, llamada África, de cuatro toneladas. (…)
Dedicamos “La Otra Cara de África” a las mujeres africanas que se están formando en el convencimiento de que el conocimiento debe ser utilizado para el desarrollo, posibilitando el control de las nuevas tecnologías por parte de las comunidades pobres y evitando así depender del exterior.
En 2010, seis mujeres rurales de Burkina Faso, representado a seis provincias del país, fueron elegidas para ir a formarse como técnicas de energía solar a la India. Sus respectivas comunidades han admirado su capacidad de adaptación y su facilidad para aprender, regresando dispuestas a transmitir a otras mujeres lo que aprendieron.