
Ni el creciente número de animales salvajes, ni los cazadores, ni los turistas extranjeros y su experiencia de safari absolutamente única benefician a las comunidades locales del Parque Nacional (…)
Decenas de miles de burros son sacrificados clandestinamente en varios países de África (Malí, Níger, Burkina Faso, Sudáfrica, Botsuana y Zimbabue) con el único objeto de conseguir la piel para ser exportada de forma masiva e ilegal al lejano Oriente debido a que es considerada la base de un remedio tradicional chino muy extendido en el país asiático.