
La situación de los migrantes y refugiados en Mauritania dio un giro dramático en 2025 quedando atrapados en un estado de terror e incertidumbre.
Desde “La Otra Cara de África” denunciamos la corrupción haya donde exista. Hoy analizamos el caso de Malí. Raro es el país en el que los ciudadanos confían en los políticos, pero en Malí, la llamada clase política: el conjunto de funcionarios y candidatos a cargos públicos, diputados, gobernadores provinciales y alcaldes, tienen muy mala fama.
Para muchos africanos sometidos a abusos por parte de un determinado miembro de la autoridad, la solución no está en denunciarlo a la justicia para acabar con la corrupción, sino en pagar, como si de una mafia se tratara. A menos que se tenga un amigo o familiar que esté por encima del extorsionador.