
El FMI limpia la cara de sus recetas ultraliberales y sus programas de Ajuste Estructural, llevados a cabo mediante recortes del gasto público y privatizaciones aceleradas, y mejora la percepción (…)
Desde “La Otra Cara de África” denunciamos la corrupción haya donde exista. Hoy analizamos el caso de Malí. Raro es el país en el que los ciudadanos confían en los políticos, pero en Malí, la llamada clase política: el conjunto de funcionarios y candidatos a cargos públicos, diputados, gobernadores provinciales y alcaldes, tienen muy mala fama.
Para muchos africanos sometidos a abusos por parte de un determinado miembro de la autoridad, la solución no está en denunciarlo a la justicia para acabar con la corrupción, sino en pagar, como si de una mafia se tratara. A menos que se tenga un amigo o familiar que esté por encima del extorsionador.