
Antony sobrevivió al desierto, llegó a España en patera, se hizo católico y dejó su empleo para ser sacerdote.
El último Día Universal del Niño aún quedaban 300.000 niños reclutados como soldados. La realidad de los niños soldado es muy dura, son muchas las heridas físicas, pero las más difícil de curar son las psicológicas por haberse visto forzados a cometer atrocidades.