

Desde “La Otra Cara de África” os contamos el extraño caso de una amistad entre un pescador camerunés, Liman Boucar, y una alegre y afable hipopótama, llamada África, de cuatro toneladas. (…)
A las puertas del desierto marroquí se extiende una inmensa planta de energía solar, que nos muestra el futuro. Una superficie de 1.400.000 km2, algo así como 20 estadios de futbol, en un área que dispone de unos 330 días de sol al año.
Incluso los países con mayores reservas de petróleo ven una posible alternativa en esta energía dado el abaratamiento de las células fotovoltaicas. De hecho la primera fase de la planta marroquí ha sobrepasado las expectativas de producción de energía que se tenían. La UE ha contribuido con el 60% del coste de esta primera fase.