
“La democracia no es responsable de nuestra sumisión a potencias externas, de nuestras elecciones amañadas, de la falta de independencia de nuestra justicia, de la ausencia de separación de (…)
Entre 300 y 500 menores marroquíes sobreviven en las calles de Ceuta para evitar su deportación: su objetivo es llegar a poder trabajar en la península.