
Un informe del PNUD de 2020 señala que la pobreza se ceba en las mujeres, pero ¡las africanas no se rinden!: en Guinea-Bisáu muchas mujeres se ganan la vida separando la sal marina de la arena.
Entre 300 y 500 menores marroquíes sobreviven en las calles de Ceuta para evitar su deportación: su objetivo es llegar a poder trabajar en la península.