
El Khat, una plata considerada como narcótico, tiene un mercado eufórico e incluso se ha convertido en un arma diplomática entre los países de Yibuti, Etiopía, Kenia y más allá!
Entre 300 y 500 menores marroquíes sobreviven en las calles de Ceuta para evitar su deportación: su objetivo es llegar a poder trabajar en la península.