
Entre 300 y 500 menores marroquíes sobreviven en las calles de Ceuta para evitar su deportación: su objetivo es llegar a poder trabajar en la península.
Solidaridad con los congoleños desplazados por la guerrilla del M23 respaldada por Ruanda: las familias locales que acogen a los desplazados en sus casas ofrecen un “corazón de solidaridad”.