
La situación de los migrantes y refugiados en Mauritania dio un giro dramático en 2025 quedando atrapados en un estado de terror e incertidumbre.
En "La Otra Cara de África" observamos como los gobiernos islámicos recién constituidos se han impuesto a sus rivales laicos en las elecciones posrevolucionarias. Pero estos nuevos gobiernos ‘moderados’ están enzarzados en una lucha feroz y a veces hasta en batallas violentas con las facciones más radicales de los movimientos políticos islamistas. El punto de discordia es: ¿En qué medida la fe musulmana puede combinarse con la democracia? Esta cuestión tiene especial importancia en Túnez, que desde su independencia en 1956, se fue tornando y era considerado como el más laico de los países árabes.
La revolución liberó alrededor de 5.000 mezquitas oficiales de los estrictos controles del gobierno de Ben Alí, que nombraba a todos los líderes espirituales y dictaba los temas de los sermones. Este sistema fomentó un modelo de Islam moderado y apolítico, que estaba ‘adaptado’ al dictador. Al caer el régimen dictatorial de Ben Alí, los salafistas se hicieron con el control de hasta 500 mezquitas. El Gobierno, defensor de un Islam político, mas moderado, dice que desde entonces, les ha arrebatado el control de casi todas las mezquitas, excepto unas 70.