
La ciudad nigeriana de Lagos, bajo la amenaza constante de la erosión costera, agravada por la necesidad de cada vez más espacio para albergar a sus más de 21 millones de habitantes, construye la (…)
Desde “La Otra Cara de África” observamos como Mohamed Morsi, candidato de los Hermanos Musulmanes, al contrario de lo que se piensa en Occidente, no seduce al electorado con menor capacidad económica. En un barrio popular de El Cairo, como Saida Zeynal, o en aglomeraciones aún más pobres, como Al-Jalifa o Baba-Al-Chariya, el candidato islamista de los hermanos Musulmanes apenas obtuvo el 15% de los sufragios, mientras que el candidato de la izquierda nasseriana alcanzó el 30%.
Dentro del partido de los Hermanos Musulmanes, los más jóvenes denuncian una gobernanza interna dominada por el gusto del secretismo y la ausencia de transparencia, igualmente este sector critica los mecanismos de promoción, que se apoyan sobre la ancianidad y la obediencia, lo que dificulta la renovación del partido.