
Según los científicos, una ola de calor mortal que causó cientos de muertes en África occidental y el Sahel hubiese sido "imposible" sin un cambio climático inducido por el hombre.
En los últimos años, la región del Sahel en África Occidental se ha convertido en un foco de extremismo violento, siendo uno de los actores más letales Jama’at Nasr al-Islam wal Muslimin.