
En los últimos años, la región del Sahel en África Occidental se ha convertido en un foco de extremismo violento, siendo uno de los actores más letales Jama’at Nasr al-Islam wal Muslimin.
La aplicación de un nuevo plan de estudios basado en competencias, centrado en las habilidades prácticas más que en la teoría, plantea problemas en Kenia.