
Cómo el “oro de sangre” está alimentando el conflicto en África Occidental: En los últimos años el oro se ha convertido en uno de los recursos más codiciados del mundo, especialmente en estos (…)
Desde “La Otra Cara de África” observamos como en pocos lugares del mundo los ricos muestran más ostentación que en Angola. Los ricos angoleños disfrutan privadamente de todo lo que la riqueza les ofrece, pero viven enterrados en la pobreza social. Los viernes salen por la noche a cenar en restaurantes tan caros, que los ricos en Europa no conseguirían frecuentar, pero pierden el apetito frente a la pobreza, que a la puerta abre los ojos pidiendo un poco de pan; a menos que se encierren en restaurantes cercados y protegidos por guardianes privados.
Los ricos Angoleños son pobres de tanto miedo. Por más riquezas que acumulen en el presente, son pobres por la falta de seguridad para disfrutar de su patrimonio en el futuro. Y viven en susto permanente ante las incertezas en que sus hijos crecerán. Los ricos angoleños continúan siendo pobres de tanto gastar dinero sólo para corregir los desaciertos creados por la desigualdad que sus riquezas provocan: en inseguridad e ineficacia.