
En los últimos años, la región del Sahel en África Occidental se ha convertido en un foco de extremismo violento, siendo uno de los actores más letales Jama’at Nasr al-Islam wal Muslimin.
La mutilación genital femenina sigue vigente y, aunque se haya avanzado en contrarrestarla, estamos lejos de su erradicación total.