
Antony sobrevivió al desierto, llegó a España en patera, se hizo católico y dejó su empleo para ser sacerdote.
La juventud africana es una bomba que hay que desactivar antes de que explote. El 64 % de los jóvenes cree que para lograr cambios son necesarias acciones de protesta no pacíficas, es decir, violentas.