
Desde “La Otra Cara de África” observamos a uno de los países más pequeños del continente africano y con menos de dos millones de habitantes: Gambia. En 1994 un teniente del ejército de 29 años, (…)
La juventud africana es una bomba que hay que desactivar antes de que explote. El 64 % de los jóvenes cree que para lograr cambios son necesarias acciones de protesta no pacíficas, es decir, violentas.