
Kenia ultima el cierre del mastodóntico campo de refugiados de Dadaab y la repatriación de 300.000 somalíes, mientras habilita en Kalobeyei un nuevo centro para la llegada de miles de (…)
La juventud africana es una bomba que hay que desactivar antes de que explote. El 64 % de los jóvenes cree que para lograr cambios son necesarias acciones de protesta no pacíficas, es decir, violentas.