
De los diez presidentes africanos, que fallecieron mientras gobernaban, entre 2008 y 2014, cinco de ellos habían ejercido el poder durante más de 20 años en sus respectivos países. Sin embargo, (…)
La juventud africana es una bomba que hay que desactivar antes de que explote. El 64 % de los jóvenes cree que para lograr cambios son necesarias acciones de protesta no pacíficas, es decir, violentas.