
Desde “La Otra Cara de África” analizamos el islam en Níger, la figura del imán Assadek y la ejemplar convivencia con la pequeña comunidad católica frente a la radicalización religiosa.
La juventud africana es una bomba que hay que desactivar antes de que explote. El 64 % de los jóvenes cree que para lograr cambios son necesarias acciones de protesta no pacíficas, es decir, violentas.