
Casi la mitad de los pobres del mundo son niños y, según un informe de UNICEF, la covid-19 podría acabar con los avances conseguidos en la lucha contra la pobreza infantil.
La juventud africana es una bomba que hay que desactivar antes de que explote. El 64 % de los jóvenes cree que para lograr cambios son necesarias acciones de protesta no pacíficas, es decir, violentas.